Historia

Banda de Cornetas y Tambores Humildad y Soledad: Un solo corazón entre dos pueblos

Parece que fue ayer cuando aquel septiembre de 2005, el destino —y la bendita necesidad de seguir creciendo— quiso unir los caminos de dos formaciones hermanas. Por un lado, la esencia de la Banda del Stmo. Cristo de la Humildad de La Rambla y, por otro, el sentimiento de la Banda de Mª Stma. de la Soledad de Santaella.

Lo que nació como un reto ante la falta de cantera, pronto se convirtió en un sueño compartido. Se rubricó entonces un pacto de fusión que, más allá de los papeles, se selló con la ilusión de un grupo de jóvenes que entendieron que la música no entiende de fronteras. Hoy, aquellos posibles roces entre dos pueblos son solo recuerdos lejanos, totalmente limados por un objetivo común: crecer musicalmente y, sobre todo, poner alma y sones tras nuestros Titulares.

Lo que nació como un reto ante la falta de cantera, pronto se convirtió en un sueño compartido. Se rubricó entonces un pacto de fusión que, más allá de los papeles, se selló con la ilusión de un grupo de jóvenes que entendieron que la música no entiende de fronteras. Hoy, aquellos posibles roces entre dos pueblos son solo recuerdos lejanos, totalmente limados por un objetivo común: crecer musicalmente y, sobre todo, poner alma y sones tras nuestros Titulares.

El primer rezo: Febrero de 2006

La memoria nos lleva a aquel mes de febrero de 2006. Los nervios a flor de piel y la responsabilidad en el uniforme marcaron nuestro estreno oficial en el concierto de la Hermandad de la Oración en el Huerto de La Rambla. Fue la primera vez que nuestros instrumentos hablaron al unísono.

Aquel debut fue el preludio de un camino que nos llevaría a certámenes en La Carlota o Fernán Núñez, y a citas que ya son sagradas en nuestro calendario: el primer fin de semana de Cuaresma en La Rambla y el esperado Viernes de Dolores en Santaella, donde el corazón late a un ritmo diferente antes de que llegue la Semana Grande.

La búsqueda de la excelencia: Sones con sello propio

Desde el primer compás de este proyecto, la dirección musical buscó la excelencia. Contamos con la piedra angular de Rafael Vázquez Mateo, afamado compositor sevillano, quien junto a Álvaro José Rodríguez Marcos (subdirector de las Tres Caídas de Triana), sentó las bases de nuestra personalidad, especialmente en la percusión.

Pero la historia de nuestra música es un camino de aprendizaje que nunca se detiene. En 2009, la llegada de Manuel Alejandro González Cruz «Quini» supuso un giro de 180 grados. Con él, el aroma de marchas icónicas como «La Pasión» o «Verde Esperanza» inundó nuestros ensayos, dotándonos de un sello técnico y una interpretación que nos hizo madurar de golpe.

Tras este impulso, nuestra formación ha seguido siendo un reclamo para los mejores oídos del panorama cofrade. La llegada de Antonio Manuel Sánchez Villena «Nono» aportó esa madurez y ese rigor en el sonido que solo los grandes maestros saben imprimir, puliendo nuestra identidad nota a nota.

Un punto de inflexión clave fue la llegada de Fran Ortiz. Con él, la banda dio un salto hacia el refinamiento y la vanguardia musical. Fran nos trajo una nueva sensibilidad, apostando por la elegancia en el matiz y una limpieza de sonido que caló hondo en nuestros componentes, dejando una huella de profesionalidad que todavía hoy nos define.

Hoy, esa búsqueda del «sonido perfecto» continúa bajo la dirección de Emilio Escalante Romero. Con él como timonel, la banda vive un presente de consolidación absoluta, donde el respeto a nuestra historia se une a la ambición de seguir escribiendo páginas doradas. Bajo su guía, cada ensayo es un compromiso y cada actuación, la prueba de que Humildad y Soledad no tiene techo, contando siempre con la experiencia y continuidad de Álvaro Rodríguez como pilar fundamental.

Nuestra Uniformidad: La evolución de una identidad

La imagen de nuestra banda ha sido el reflejo fiel de nuestro crecimiento. A través de estos tres estilos, hemos vestido nuestra música con la dignidad que cada Hermandad y cada calle merecen:

El Traje Inicial: El punto de partida

Nuestra andadura en 2005 comenzó con un traje azul marino de corte militar. Fue nuestra primera «piel» como formación fusionada, una elección que proyectaba desde el primer día la seriedad, la disciplina y el compromiso de esta nueva unión entre Santaella y La Rambla. Durante años, este uniforme fue el testigo de nuestros primeros pasos y de la consolidación de nuestro sonido en las calles.

El Traje Blanco: La herencia de «La Humildad»

Con el tiempo, decidimos recuperar la estética clásica de la antigua Banda de la Humildad de La Rambla. Este uniforme blanco, con su luminosidad, su fajín rojo y sus borlas, es un tributo directo a nuestros orígenes Rambleños. Vestirlo nos permite mantener viva la esencia de una de las raíces fundamentales de nuestra banda, aportando una distinción especial en nuestras actuaciones.

El Traje de Romano: El alma de «La Soledad»

Como parte fundamental de nuestro patrimonio, conservamos el traje de romano. Esta vestimenta es un homenaje a la historia de Santaella, siendo el uniforme con el que desfilaba la antigua Banda de la Soledad antes de la unión. Con su fuerza y su carácter histórico, este traje nos vincula con la tradición más pura de las centurias y con el recuerdo de aquellos músicos Santaelleros que iniciaron el camino.

El Traje Actual: Una renovación de nuestra esencia

Hoy, hemos cerrado el círculo con la renovación de nuestro traje azul marino inicial. Inspirado en la elegancia de la Armada Española, este nuevo diseño de levita, doble botonadura dorada y gorra de plato, actualiza nuestra imagen fundacional. Es un uniforme que respira madurez y una sobriedad imponente, diseñado para representar con orgullo el nivel musical que Humildad y Soledad defiende en el presente.